What is the open mind to me?

Is it the full joy that once filled me with something sacred?

Is it the deep stillness that overflows and connects me with all and everything, without barriers, without effort?

Is it an assured aspiration, something I search for with a growing hope?

Could it be a view with which to see everything translucid, beyond my landscape and my time?

Could it be the coherence of love and the compassion that I can give?

Could it be the kind help that cleans all resentment and all affectionate misunderstanding?

Could it be the path to my ultimate liberation?

Miradas y paisajes

July 24, 2006

¿Desde dónde miras?

¿Acaso desde la límpida cima del monte?

¿O desde la futilidad de la ordinaria vida?

Silencia tu ojo vulgar.

Abre el oído ancestral y depura la mirada. 

Observa que miras con velos.

Observa el alud de ecos vivos

con que enturbias el mundo.

Hermana el silencio a tu mirada y reposa.

Aquieta el torrente de voces. 

Tu mirada cae por la cascada de las cosas.

Arrecia el rojo y la curva, la textura y el estrépito,

el paladar y los aromas.

Frondosa selva objetal y corporal,

atractiva y dominante. 

¿Acaso eres capaz de separar lo mirado de lo que mira?

Todo pareciera estar afuera,si no miras tu ojo, si no escuchas tu oído. 

¿Qué castillos modelas con arcilla de aire?

¿Por qué te empecinas en que el dragón despeje tu senda?

Tu prisma se ablanda y deforma,y con él tu mundo. 

¿Será que crees en espejismos?

Eleva el horizonte de la mirada,

para forjar el espacio curvo.

Sube al peldaño del silencio,

ingresa al presente por fraguar. 

Remoto tropel invasor,

añosa armadura que robotiza tu hoy,

noria cruel que te esclaviza. 

¿Será que has de transformar tus óxidos

en profusos manantiales,

tu pesadez en una gota ingrávida,

tu conformidad en rebeldía? 

Marcos Pampillón
2003

El intento ancestral

July 24, 2006

 

Llamado por aquel inmemorial sentido,  

      buscas el gran tiempo sacro, absoluto.

Te guía el edén del vasto silencio,       

del bondadoso latido, del afecto santo.

 Y en tu intento hallas el acierto,       

con la ayuda del error te encuentras.

Reconoces un horizonte de altura. 

Intentas entonces descubrir el fuego,

devoto de un fulgor originario

que encendiera tu amanecer.

También descifras la palanca,

para absorber aquella inteligencia de fuerzas

que te propulsara a desplazar lo inamovible.

Y la perfecta, mágica rueda,

para contraer el espacio y dotar de alas al tiempo. 

Sí, la tribu, el rito, la siembra, el pan, el templo interior…        

y un gigantesco vuelo hasta los genes y el cosmos.

Tu intento nada sabe de fronteras,       

sólo veneras aquel lejano llamamiento,       

desde que tribal te deslumbrara el relámpago.  

Marcos Pampillón
2004